True Detective: la temporada fallida

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Próximamente en El Nacional.

El pasado domingo, luego de ocho semanas, finalmente terminó la segunda temporada de True Detective. Es un alivio poder librarse de la expectativa de ver si Nic Pizzolatto, el creador de la serie, planeó enderezar la temporada en un majestuoso episodio final que lo redimiera de todas las críticas que ha recibido en estas ocho semanas.

No lo logró, pero al menos ya salimos de eso.

¿Qué tanta culpa del fracaso se la lleva la dirección y qué tanta el guión? La ausencia de Cary Fukunaga como director trajo un bajón de nivel evidente y los seis directores distintos de esta temporada la dejaron con disparidades en el ritmo del montaje, las transiciones y la puesta en escena de los actores. Si hay algo en lo que todos coinciden es que los episodios finales fueron substancialmente los mejores de la temporada, lo cual sólo parece darle más validez a la pregunta: ¿Tenían razón aquellos que decían que el éxito de True Detective se debía a la dirección de Fukunaga y no a la escritura de Pizzolatto?

Ahora creo que sí. Y pienso que la enorme mayoría de los problemas se podrían haber evitado desde la concepción del guión.

Algunas personas han defendido la serie diciendo que no es justo comparar sus dos temporadas. Pero no se puede pretender que los espectadores entiendan esta temporada como un universo completamente separado, donde otras reglas y estándares aplican, cuando -parece increíble tener que resaltarlo- esta es la segunda temporada de una misma serie. Decir que no se puede juzgar esta temporada en el contexto global que enmarca la franquicia de esta serie es absurdo y va en contra de las intenciones de los creadores. Si así fuera, la habrían llamado CSI: VINCI, y nadie tendría derecho a decepcionarse. Y todos diríamos “ese fue un buen episodio de CSI: VINCI” viendo AXN un domingo de madrugada.

El género tampoco es realmente una excusa, porque lo que se le critica a esta temporada va más allá de eso: un mal personaje será un mal personaje en una película de comedia o un noir. Los mismo aplica para las tramas y otras carencias.

Nadie compara esta temporada con la anterior en los puntos positivos, sólo en los negativos. Y eso es porque no hay puntos positivos comparativamente. No hubo nada, ni un sólo aspecto, que mejorara en comparación a la temporada pasada. Por el contrario, todo lo que le criticaban empeoró: los diálogos inverosímiles y excesivamente expositivos, el machismo gratuito (“macho faux profundities” le dice un crítico), la búsqueda forzada de profundidad filosófica, la presunción de que lo que rescataba la serie era la cinematografía de Fukunaga, y por ahí seguían las críticas. Si bien es cierto que todo eso estaba presente en la primera temporada, para casi todos fueron detalles menores. Incluso sus críticos estaban embelesados por la cinematografía, el misterio y la trama ocultista, el mundo interno de los personajes, y el dinamismo de la narrativa con aquellos saltos temporales y cambios de narrador. Ahora, en cambio, parece que lo único que existió en esta temporada fueron las fallas inherentes de Pizzolatto, inevitablemente expuestas por la ausencia de la dirección de Fukunaga.

Muchos críticos -y curiosamente también los defensores de la temporada- han atribuído la mala recepción a la multitud de personajes y tramas, pero a mí me parece que esa no es la raíz del problema: los personajes, los diálogos, las tramas y el mundo exterior que representa Vinci, no fueron construidos correctamente.

Tomemos como ejemplo el incidente desencadenante de esta temporada, el asesinato de Ben Caspere. Una de las primeras reglas narrativas y dramatúrgicas que existen es construir situaciones que le permitan al espectador empatizar con los personajes. Empatizar no es otra cosa más que hacer sentir algo al espectador, para bien y para mal. Y un producto cultural que no te hace sentir algo, es un mal producto. ¿El mayor problema del arranque de esta temporada?: a nadie le importaba el misterio, porque era imposible que a alguien le importara el personaje de Ben Caspere, un tipo que nunca escuchamos ni vimos haciendo nada. No sabemos si tiene familia, no vemos a nadie amándolo, nadie sufre emocionalmente su ausencia y no nos importa siquiera el mundo exterior al que impacta: la ciudad de Vinci, un lugar que sólo nos muestran a través de miles de tomas aéreas y algunos diálogos sobreexpositivos que hacen referencia al pecado original con el que nació el lugar. Un pecado que tampoco nos interesa. Caspere es un personaje completamente desvinculado desde el punto de vista emocional. Un fantasma con el que no se puede empatizar de ninguna manera, y es nada más y nada menos que el incidente desencadenante y la llamada a la aventura para nuestros tres protagonistas, que se conocen para intentar resolver un misterio que a nadie le interesa.

Tampoco a nadie le interesa la subtrama del robo de los diamantes, ni la compañía malévola y la propiedad de la tierra, ni las orgías, ni los mexicanos y el ligero coqueteo con el terror sobrenatural con lo de la Santa Muerte (como un mal reflejo de la primera temporada con Carcosa)… Ni tampoco la muerte de Stan, ¿quién es Stan siquiera?

La serie creció hacia otra dirección y ya al tercer o cuarto episodio era claro que Pizzolatto nunca pretendió que nos importara mucho el desencadenante de esta temporada ni nos iba a dar satisfacción dándole cuerpo a esas tramas. En lugar de eso, el foco de atención estaba puesto sobre los personajes y su mundo interior. Un camino válido, alternativo y que ha resultado exitoso en otras manos. El problema aquí es que, al igual que el mundo exterior de Vinci y sus tramas, los personajes también estaban mal construidos, a veces rayando en el cliché y otras veces en la simple falta de motivación: a los propios personajes no parece que les importe mucho nada de lo que están haciendo.

Ray Velcoro: Policía alcohólico y venido a menos que perdió a su familia en la espiral moral que le siguió a la violación de su esposa. La única motivación interna que tiene este personaje a lo largo de la temporada es evitar terminar de perder su familia: conservar a su hijo, un gordito pelirrojo que podría ser fruto de la violación. Esta última posibilidad es el mayor temor de Ray, que hará lo que sea por evitar saberlo. También usan lo incómoda de esta relación como comic relief (la escena en la que el gordito prefiere ver Friends, por ejemplo). Pero en fin, Ray de verdad no quiere enterarse del origen de su hijo perdedor, y así nos lo deja claro tres o cuatro veces. Incluso hasta el último episodio, con un plano detalle bastante manipulador: Ray sí era el padre. Igual de manipulador y barato que el otro plano detalle: la grabación redentora que Ray le envía a su hijo no se termina de subir. En general, casi la totalidad de los momentos emotivos importantes en la trama de Ray resultaron ser puro shock value, como ese par de planos y su falsa muerte a principios de temporada.

Aunque no estoy seguro de si llega a cumplir un arco de transformación, Velcoro es el mejor personaje de la temporada, probablemente por la gran actuación de Colin Farrel.

Ani Bezzerides: Mujer policía que sobrecompensa un abuso sexual pasado siendo agresiva, masculina y probablemente sadomasoquista. El personaje no tiene realmente mucho más que eso y su único cambio, si puede considerarse tal ya que no lo vemos plenamente realizado (too little, too late para que nos importe), es elegir amar.

Paul Woodrugh: Policía y ex-contratista militar que en realidad reprime su homosexualidad, tuvo una madre negligente que siempre lo culpó por sus fracasos. Nunca cambia realmente a lo largo de la temporada, permanece siendo constantemente un god warrior plano y ya.

Frank Semyon: mafioso intentando encajar en la sociedad como empresario hasta que el asesinato de Caspere lo lleva a volver a sus orígenes. Le preocupa no poder tener hijos con su esposa, luego sabemos que ella es infértil. Tiene un arco de transformación, aunque permanece constante siendo el vehículo de Pizzolatto para las peores frases.

A Vince Vaughn le tocaron las peores líneas y me parece que mucho hizo con su actuación, creo que hacia el final se demuestra que lo hizo bien.

El resto de los personajes (secundarios pero ni tanto) están construidos de una forma tan básica que podría nombrárseles igual que se nombra a los extras en los créditos y nos daría la misma información que nos dio Pizzolatto en ocho episodios:

-Alcalde alcohólico y putañero.
-Hijo douchbag del alcalde (que resulta ser el más importante de Vinci)
-Policía negro, viejo y corrupto.
-Mafioso ruso.
-Mafioso judío.
-Mafioso armenio.
-Niña traumada N°1 y Niño traumado N°2 (posteriormente Secretaria de Caspere y Fotógrafo de Set): que acaban siendo descubiertos como los grandes conspiradores de la temporada… Una sorpresa que -sorpresa- no nos importa porque nunca los conocimos realmente. Quizás ellos deberían haber sido los protagonistas, o alguien verdaderamente involucrado con la historia y no meramente periférico.

Mis escenas favoritas

Momentos cinematográficos rescatables:

  1. El Hombre Pájaro disparando a Ray.
  2. La tensión entre Ray y Frank mientras tomaban café.
  3. La orgía, con los flashbacks y el contenido onírico.
  4. La visita incómoda del hijo de Frank y la transición a la destrucción.
  5. Ray y Ani iniciando lo suyo, me gustó mucho la actuación y los largos silencios.

Top 5 peores diálogos y frases

  1. The enemy won’t reveal himself, Raymond… it’s like blue balls in your heart.” – Frank.
  2. It’s not my department but… he looks like half Anaconda and half Great White.” – Nails.
  3. “RAY: Oh, frankly, I’m apoplectic.
    FRANK: I’m feeling a little apoplectic myself.

    Decirlo dos veces no lo va a hacer más realista, Pizzolatto.
  4. I’ve never lost a tooth, never even had a fucking cavity.” – Frank.

    Porque por supuesto que los gangsters se amenazan los unos a los otros con juegos de palabras odontológicos.
  5. That pervertido husband of yours… You fucking putas, you put me in danger!” -Vera.
    Spanglish intermitente sólo cuando se mezclan dos personajes latinos. Porque todos sabemos que mi gente latino genérico cuando emigramo y vemo a otro marrón hablamo así right?

Mención honorífica:

Barquisimeto is beautiful.” – Agente de viajes irresponsable.
You’ll meet me in two weeks or less… El Obelisco, there’s a park there… Wear a white dress.” – Frank.

Ningún plan que implique 1) terminar en Barquisimeto 2) con un bolso lleno de dólares, es un buen plan, lo siento. ¿A qué se deben todas las referencias a Barquisimeto y sus parques? ¿Alguien pagó espacio publicitario allí? Le hago un llamado a Henri Falcón: confiese, que este misterio es lo más interesante de esta temporada.

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2 comentarios en “True Detective: la temporada fallida

  1. Buenisimo me cague de la risa con esa vaina, pero tienes toda la razón aunque si soy honesto me gusto mucho la escena de Frank Caminando en el desierto, esa escena me parecio increiblemente lograda, aunque entra en conflicto el hecho de que el probablemente haya estado hablando en “el más alla” y le quita como esa mistica que tenia la serie para dejarte con el misterio si lo metafisico, o lo sobrenatural existe o si solo lo materialista y lo real existen, por cierto me dio completamente igual que Wood Muriera y me parecio exagerado que asesinaran a Collin Farrell (luego de que lo hayamos dado por muerto ya en una ocasión previa)

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