Los muertos

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“L’occhio occidentale” – Nicola Samori (2013)
  • la muerte venezolana era ya sin nosotros
    la muerte boba
    la muerte sin papeles sin paga sin reclamo
    la muerte arboladura de los poderosos
    vieja costumbre mal acostumbrada
    descomunal zamuro devorando vivos a los pobres”
    -Victor Valera Mora.

Hace unos días en la Asamblea, la madre de un joven asesinado en una OLP dio un testimonio desgarrador en el que dijo algo que me conmovió. Una reflexión tan simple, tan evidente, pero que contiene tal carga de verdad que deja de ser simple y se convierte en elemental, que es distinto. Ella dijo: “A un hombre se le llama viudo cuando pierde a su esposa. A un hijo cuando pierde a su madre se le llama huérfano. ¿Y cuándo a nosotras nos quitan a un hijo cómo le llamamos? No tiene nombre”. Esta mujer está denunciando que el lenguaje le queda corto a su dolor.

Al final de su intervención, se dirige a Maduro y dice algo que levanta un tema que es y será clave para entender todos los horrores de estos años: “Que Dios le guarde a sus hijos, si esa cosa tiene hijos, porque él no merece llamarse ni Hombre ni Presidente de la República, se le llama Cosa”.

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Caracas como problema

Protestas luego del anuncio del racionamiento eléctrico en Maracaibo (Huberto Matheus, EFE)
Protestas por el racionamiento eléctrico en Maracaibo, abril 2016. (Huberto Matheus, EFE)

También disponible en El Nacional.

Hace unos meses, el Ministro de Energía Eléctrica anunció que se cortaría la electricidad cuatro horas al día en todo el país durante 40 días. Un día después, hizo una aclaración: en todo el país menos en el Distrito Capital, “por ser la sede de los poderes públicos”. Y entonces se molestó el país, porque esa frase, en los ojos de los casi 29 millones de venezolanos que no viven en el Distrito Capital, se lee así: “Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra, porque así lo hemos decidido”.

Cuando un montón de gente molesta comenzó a tuitear sobre cómo se sentían menospreciados por la decisión del gobierno, las intervenciones caraqueñas iban por dos caminos defensivos: el primero decía que criticar que tuvieran electricidad era hacerle el juego al chavismo porque distraía a la gente de reclamarle a los verdaderos responsables o molestarse por el verdadero problema, y el segundo consistía simplemente en hacer varias preguntas: ¿Por qué esto es injusto?, ¿Por qué hay gente molesta?, y ¿Por qué no escogieron vivir en Caracas y ya?

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Ser venezolano y el orgullo de sufrir

Semana Santa en Petare, Caracas. 2014. - Federico Parra/AFP.
Semana Santa en Petare, Caracas. 2014. – Federico Parra/AFP.

También disponible en El Nacional.

Hacer que la gente se sienta orgullosa de la falta de movilidad social es profundamente conveniente para el poder, y el chavismo lo entendió. La gente antes podía aspirar a transformar su vida, la escalera social existía y a pesar de la desigualdad era posible pasar a la clase media, con todo lo que eso implicaba: educación superior, casa, carro, independencia familiar… Cuando comenzaron a darse cuenta de que no había nada a lo cual aspirar, de que incluso ganando el mejor sueldo posible no se podía acceder a nada que transformara la vida, sea por la inflación o la escasez, comenzó la masificación del orgullo en la pobreza, o mejor: el orgullo en la roncha, en pasarla mal, en sufrir.

En Venezuela se piensa que sufrir tiene valor. Las raíces de esto probablemente tengan que ver con el catolicismo y seguramente se encontrarán también en muchos otros países, pero el nivel ponzoñoso, masivo y malintencionado con el que se manifiesta en Venezuela solo puede ser fruto de un cálculo político victorioso. Para mí es bastante claro que donde sea que hay gente sufriendo el chavismo convierte a la miseria en el símbolo de una identidad compartida de la que deben enorgullecerse los que sufren.

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True Detective: la temporada fallida

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Próximamente en El Nacional.

El pasado domingo, luego de ocho semanas, finalmente terminó la segunda temporada de True Detective. Es un alivio poder librarse de la expectativa de ver si Nic Pizzolatto, el creador de la serie, planeó enderezar la temporada en un majestuoso episodio final que lo redimiera de todas las críticas que ha recibido en estas ocho semanas.

No lo logró, pero al menos ya salimos de eso.

¿Qué tanta culpa del fracaso se la lleva la dirección y qué tanta el guión? La ausencia de Cary Fukunaga como director trajo un bajón de nivel evidente y los seis directores distintos de esta temporada la dejaron con disparidades en el ritmo del montaje, las transiciones y la puesta en escena de los actores. Si hay algo en lo que todos coinciden es que los episodios finales fueron substancialmente los mejores de la temporada, lo cual sólo parece darle más validez a la pregunta: ¿Tenían razón aquellos que decían que el éxito de True Detective se debía a la dirección de Fukunaga y no a la escritura de Pizzolatto?

Ahora creo que sí. Y pienso que la enorme mayoría de los problemas se podrían haber evitado desde la concepción del guión.

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Caminos raros de la fe

Bautizo protestante. Sudáfrica. 1999 – A. Abbas.

También disponible en El Nacional.

Cuando yo era un niño enfermo muchas cosas caían en el territorio de lo incierto y misterioso. La propia enfermedad surgió de una manera poco clara, la artritis reumatoidea sencillamente da porque su origen es así de incierto. Como se suele decir en varias enfermedades autoinmunes: “la genética carga la pistola, el ambiente jala el gatillo”. Más allá de aproximaciones especulativas a los factores de riesgo, no se puede estar completamente seguro de por qué comenzó ni de por qué lo hizo en ese preciso momento. También, como una maldición que funciona mientras crees en ella, una vez la tienes se autoperpetúa en un laberinto: tu cuerpo de perro mordiéndose la cola.

Muchos doctores parecían estar escépticos ante la realidad de que un niño de siete años también puede ser un paciente reumático de la noche a la mañana. Así que, sin diagnóstico ni tratamiento, hice mi propio peregrinaje por decenas de consultorios. Durante los momentos rudos de la enfermedad mis recuerdos de infancia transcurren en salas de esperas. Doctores, batas, estetoscopios, secretarias, viajes, agujas, exámenes de sangre… Me saqué tanto la sangre durante esos años que tengo un descuento vitalicio en una franquicia de laboratorios.

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Los artistas son todos locos

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Ilustración de un fotograma de Barton Fink , de los hermanos Coen, por Álvaro Tapia Hidalgo.

También disponible en El Nacional

Hay un momento en la vida en la que se vuelve necesaria una dimensión espiritual, algo que es mucho más complejo y a la vez mucho más simple que una afiliación religiosa. Creo que, durante ciertos momentos, podemos renegar de cualquier cosa que no sea biología y carne, hasta que la vida misma te exige arrodillarte ante las tantas otras cosas que no tienen ni explicación ni sentido material.

Parece que las personas con más dinero en algún punto se inclinan hacia la búsqueda de lo espiritual. Curiosamente, lo mismo hacen las personas con menos dinero. Cuando lo material se da por sentado porque abunda y cuando se da por sentado porque nunca vendrá estas personas se tocan como dos puntos opuestos al principio y el final de un circulo. En todo caso, lo espiritual surge como oposición a lo material, o como dije en otra ocasión: lo espiritual cobra sentido cuando lo material lo pierde.

Lo material pierde sentido cuando llega la muerte y lo que era un organismo vivo con el que creamos recuerdos ahora está en una bolsa de basura descendiendo a la tierra. También cuando la cosa que experimentamos más vívidamente en el día fue un sueño. O cuando aquello de lo que carecemos se resiste a ser nombrado. En fin, cuando la experiencia vital se impone a lo grande sobre nuestros sentidos. Y si de algo se trata la labor artística es de recrear ese tipo de experiencias, o al menos a eso apunta la ficción. Un retrato de la vida entre las capas de un libro, un tipo de sensación específica a través de la luz y la música; son simulacros de vida, o como le dice un profesor al cine: “experiencias mejoradas de vida”.

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La palabra dictadura

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También disponible en El Nacional.

¿Estamos esperando que Maduro se ponga “Dictador” en su LinkedIn al lado de “antes: chofer de autobús” para llamar a esta mierda por su nombre?” – Cristian Caroli.

Los guardaespaldas de los diputados del gobierno le rompen la cara impunemente a los diputados opositores. La policía política secuestra personas en las calles. Se juzgan a civiles en tribunales militares. Escuchas ilegales realizadas a opositores se reproducen por todos los medios públicos. Los cuadros del partido de gobierno participan en ejercicios militares con las fuerzas armadas (sin contar a los paramilitares). Existen listas negras con las que se les niegan trabajos en instituciones públicas y ayudas sociales a personas que hayan votado contra Chávez. Los medios independientes que no son llevados a la quiebra con sanciones (recordemos el tipo de sanciones posibles: a Globovisión llegaron a multarlo por haber reportado un terremoto antes que el gobierno) o bloqueos, son comprados por accionistas misteriosos que cambian la línea editorial. Los empleados públicos son obligados a marchar en actos del partido. Alcaldes y diputados opositores son destituidos y encarcelados arbitrariamente. Los asesinatos en manifestaciones son lo suficientemente repetitivos y sistemáticos como para ya no poder hablar de casos aislados (y se legaliza el uso de la “fuerza mortal” para reprimir protestas)… Un montón de cosas más y todavía muchos en la propia oposición se resisten a usar la palabra dictadura.

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Los retornados

Imbondeiro en el lago Niassa, Mozambique en 1964 - Alfredo Henriques.
Imbondeiro en el lago Niassa, Mozambique en 1964 – Alfredo Henriques.

También disponible en El Nacional

Mi padre nació en Luanda en 1960, al inicio de todo este polvorín. Sus recuerdos idílicos de infancia están mezclados con la emoción de la guerra desde los ojos de un niño y los horrores y los escenarios extremos de violencia y salvajismo; todo eso en el remolino que es su memoria desde el 60 hasta el 75, cuando luego de otorgada la independencia toda mi familia salió huyendo de Angola en medio del fuego cruzado. Esta es la historia del mayor movimiento de masas en la historia de Portugal, aquellos que vivieron el sangriento fin del último imperio colonial y fueron víctimas de la ceguera ideológica que en tantas ocasiones caracteriza a los revolucionarios.

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Los peligros del internet en la construcción de una identidad

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También disponible en El Nacional.

Las redes sociales están redefiniendo la normalidad, la felicidad, el amor, el éxito. Las cosas han cambiado. Ahora el pasado te sigue, la gente nunca sale de la vida de nadie, las heridas se cierran de otra manera, la sexualidad es distinta. Todo ha cambiado exponencialmente en la última década, pero igual tu mamá siempre será mía.

Sherry Turkle es una socióloga doctorada en Psicología de la Personalidad, apasionada por Lacan y Freud que ha ejercido durante décadas como profesora en el MIT, investigando la relación entre la tecnología y las dinámicas sociales. En lus últimos años, Turkle se erige como una de las voces con mejores credenciales para llevar la bandera de la tecnofóbia. Ha dado charlas, escrito libros y publicado artículos en los mejores periódicos del mundo exponiendo las conclusiones claves de su investigación:

1) Internet nos está alejando.

2) Internet nos está haciendo más falsos.

3) Internet nos está quitando humanidad.

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